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La ultrasonografía y su valor para el diagnóstico prenatal de los defectos congénitos en Cuba
| Content Provider | Semantic Scholar |
|---|---|
| Author | Teruel, Beatriz Marcheco |
| Copyright Year | 2010 |
| Abstract | La ultrasonografía ha constituido uno de los más notables avances tecnológicos en la práctica de la obstetricia. Los criterios con los cuales se indican ultrasonidos en el curso del embarazo son múltiples y diversos e incluyen: la estimación de la edad gestacional a través de mediciones biométricas, evaluación del crecimiento fetal, sospecha de embarazo múltiple, como herramienta asociada al uso de métodos invasivos por ejemplo, la amniocentesis y cordocentesis, entre otros. En el contexto del diagnóstico prenatal, es posible identificar múltiples defectos congénitos mayores, e incluso menores, a través del uso de esta tecnología que fue introducida a nivel internacional en la década del 70 del pasado siglo XX. No es posible, sin embargo, realizar el diagnóstico del 100% de los defectos congénitos por este método, ni esperar un 100% de certeza ante la sospecha de defectos congénitos fetales en el ultrasonido, aún cuando la técnica sea realizada por el mejor experto y con el equipo técnicamente más avanzado. Algunas anomalías son más fácilmente diagnosticables comparadas con otras. Por ejemplo, la anencefalia y la hidrocefalia marcada no deberían escapar al diagnóstico, mientras que defectos como hendiduras faciales, hernias diafragmáticas, ciertas anomalías esqueléticas, un número de cardiopatías congénitas y algunos defectos del tubo neural resultan más complejos o imposibles de diagnosticar. A pesar de que no existen dudas acerca del inestimable valor de la ultrasonografía de alta resolución para la detección de anomalías fetales, la certeza diagnóstica depende de varios factores, entre los que se encuentran: el entrenamiento y experiencia del ecografista, la calidad del equipo que se utiliza y su estado técnico, el tiempo dedicado a realizar el proceder, la edad gestacional en el momento en que tiene lugar el ultrasonido, e incluso el riesgo a priori de la anomalía en cuestión. Estos elementos indican que es necesario reconocerle limitaciones a esta técnica y los reportes internacionales mencionan ejemplos al respecto. Un estudio realizado en California, Estados Unidos, revisó los hallazgos ultrasonográficos en 161 fetos con espina bífida identificados a través del pesquisaje de alfafeto proteína en suero materno. Antes de que la información encontrada durante el pesquisaje de alfafeto proteína estuviera disponible para el ultrasonografista, en 13 de los 161 fetos no se visualizó la presencia de espina bífida y aún después de estar disponible la información, en 3 de los casos no fue posible detectar ningún signo de sospecha de la malformación en el ultrasonido realizado y la presencia de la anomalía solo fue diagnosticada tras el nacimiento. Un estudio realizado para evaluar la eficacia del ultrasonido de rutina en etapa prenatal denominado estudio RADIUS (Routine Antenal Diagnostic Imaging with Ultrasound) reportó que la vista de 4 cámaras del corazón permitió detectar solo el 43% de los fetos con cardiopatías complejas y solo el 30% de los fetos con labio y paladar hendido. A nivel internacional se considera inapropiado extrapolar cifras de agudeza diagnóstica de un servicio de ultrasonografía prenatal a otro, y se plantea que cada servicio debe evaluar sus propias estadísticas en función de los diversos elementos que pueden influir en la capacidad de sospecha y certeza diagnóstica que se alcancen. A inicios de la década del ’80 se introdujo en Cuba la práctica de la ultrasonografía con fines de diagnóstico prenatal de malformaciones congénitas durante el segundo trimestre del embarazo en el Hospital Ramón González Coro de la capital, un programa de pesquisa de alcance universal que poco tiempo después y tras el entrenamiento de especialistas en ginecobstetricia y en radiología fundamentalmente y la adquisición de la tecnología necesaria, fue extendido a los departamentos provinciales de genética médica de todo el país. A partir del año 2004 se comenzó a descentralizar este programa a nivel de áreas de salud, incrementando el acceso al mismo. A inicios de 2006 se incorporó progresivamente un segundo ultrasonido como parte de los servicios de diagnóstico prenatal, esta vez durante el primer trimestre de la gestación. |
| Starting Page | 3 |
| Ending Page | 4 |
| Page Count | 2 |
| File Format | PDF HTM / HTML |
| Volume Number | 4 |
| Alternate Webpage(s) | http://bvs.sld.cu/revistas/rcgc/v4n2/rcgc010210.pdf |
| Language | English |
| Access Restriction | Open |
| Content Type | Text |
| Resource Type | Article |