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La política exterior española en 1998
| Content Provider | Semantic Scholar |
|---|---|
| Author | Mateos, Elvira Sánchez |
| Copyright Year | 1998 |
| Abstract | pone la existencia de unos objetivos claramente definidos y de una estrategia para alcanzarlos. Partiendo de esta premisa, los estudiosos de la política exterior identifican cuando menos tres variables importantes para medir la capacidad de un Estado para actuar en el exterior, a saber, la voluntad y habilidad para sortear los constreñimientos que le impone el sistema internacional, el grado de cohesión interna en el Estado y su percepción desde el exterior, y los recursos materiales y humanos que destina a su acción exterior. De la interacción entre estas tres variables depende la efectividad de una política exterior que, recordemos, siempre busca aumentar el poder relativo del Estado con respecto a otros Estados o actores. Las limitaciones que impone el sistema internacional a los Estados de capacidades medias, como es el caso de España, han variado su naturaleza tras el fin de la Guerra Fría. Mientras que en aquel período eran las fidelidades de tipo ideológicopolítico las que primaban y el margen de actuación de los Estados estaba definido por los dos grandes bloques liderados por las superpotencias, en la actualidad es sobre todo el fenómeno de la globalización económica lo que impone a los Estados pautas de comportamiento que tienen implicaciones no sólo en su política interior sino en la actuación exterior. Para impedir que la globalización produzca efectos no deseados, hoy, los Estados deben forzosamente cooperar con otros, los más afines, aquellos con los que se quiere un proyecto común; es más, se hace urgente salvaguardar los procesos de integración, en especial la económica, aún a costa de que se resientan algunos sectores nacionales, pues sin esa cooperación y esa integración, con una renacionalización de las políticas exteriores, lo único que se consigue es la pérdida de la confianza mutua entre los socios y el sometimiento a intereses extraños. O se coopera o todos pierden. La política exterior es dirigida desde el aparato del Estado y, sobre todo, desde los Gobiernos. Pero el apoyo del conjunto de la sociedad, en general, y de la clase política y las instituciones, en particular, a la acción gubernamental es fundamental en su éxito, pues, tal vez, es la imagen coherente y sólida de un país el principal elemento que aporta prestigio y credibilidad internacionales, dos de los activos más intangibles pero más deseados de cualquier política exterior. En un Estado democrático, como el español y la mayoría de europeos, la búsqueda de consensos y la continuidad en las políticas son factores necesarios para consolidar un papel internacional respetado y al que España ha destinado no pocos esfuerzos desde la transición. La quiebra de alguno de estos supuestos, aunque sea por razones de consumo interno, debilita la fiabilidad del Estado en |
| Starting Page | 29 |
| Ending Page | 40 |
| Page Count | 12 |
| File Format | PDF HTM / HTML |
| Alternate Webpage(s) | https://www.cidob.org/es/content/download/57828/1500168/version/1/file/La%20pol%C3%ADtica%20exterior%20espa%C3%B1ola%20en%201998.pdf |
| Language | English |
| Access Restriction | Open |
| Content Type | Text |
| Resource Type | Article |