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La oración de santa Apolonia y las intenciones de Sansón Carrasco: "La Celestina" en el "Quijote"
| Content Provider | Semantic Scholar |
|---|---|
| Author | Renieblas, Isabel Lozano |
| Copyright Year | 2001 |
| Abstract | Uno de los procedimientos artísticos de que se sirve la estética verosímil para construir el personaje es sembrar una idea en su mente y, al mismo tiempo que lo empuje a actuar, sirva como principio de individuación. Esta práctica está presente desde el primer capítulo del Quijotecuando el hidalgo manchego «... rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo (...), hacerse caballero andante» (I, 1, 40). 1 Pero no siempre el móvil de la acción puede precisarse con esta exactitud y este es el caso de la larga secuencia narrativa de la segunda parte que principia en el capítulo IV y termina en el cap. LXV , dando al traste con las andanzas del hidalgo tras ser derrotado por el caballero de la Blanca Luna. Me interesa detenerme en los capítulos IV, VII y XV pues en ellos se gesta una de las líneas argumentales más importantes de la segunda parte que no es posible explicar satisfactoriamente si no se repara en la relación que existe entre las intenciones de Sansón Carrasco y la mención de Santa Apolonia. El propósito de forzar el regreso de don Quijote a la aldea no es nuevo pero sí, en parte, el personaje de Sansón Carrasco. El cura y el barbero ya habían intentado algo parecido en la primera parte con la invención de la princesa Micomicona; embuste que Sancho está a punto de echar a perder por una inoportuna indiscreción. En la segunda parte, Sansón, síntesis en última instancia de aquellos, tiene encomendada la tarea de someter la locura del manchego a los dictados de la razón. Por algo es bachiller en Cánones por Salamanca y viste el hábito de San Pedro. 2 Sabedor de que don Quijote no contravendrá las leyes de la caballería se erige en su contrincante disfrazado de caballero, primero como caballero de los Espejos, luego, como el de la Blanca Luna. El vencido deberá someterse a la voluntad del vencedor, que no ha de ser otra que obligarle a volver a la aldea; condición que don Quijote acatará incondicionalmente en el capítulo LXIV. Lo combate en su propio campo y con sus propias armas aplicándole el método de similia similibus(curar algo con su semejante), bien conocido por la medicina escolástica. 3 |
| Starting Page | 699 |
| Ending Page | 704 |
| Page Count | 6 |
| File Format | PDF HTM / HTML |
| Alternate Webpage(s) | https://cvc.cervantes.es/literatura/cervantistas/congresos/cg_IV/cg_IV_55.pdf |
| Language | English |
| Access Restriction | Open |
| Content Type | Text |
| Resource Type | Article |