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Puntualizaciones sobre las desigualdades de género en salud y calidad de vida en el cuidado informal
| Content Provider | Semantic Scholar |
|---|---|
| Author | Larrañaga, Isabel Martín, Unai Bacigalupe, Amaia Begiristáin, José María Valderrama, María José Arregi, Begoña |
| Copyright Year | 2009 |
| Abstract | inherentes a las caracterı́sticas del grupo control que se utiliza en el análisis (personas del mismo sexo que no cuidan); b) la comparación de los resultados del estudio con los encontrados en la revisión sistemática más reciente y completa que hay sobre el tema; y c) el énfasis en las posibles relaciones de causalidad entre los roles diferenciados de género, la carga objetiva de cuidado y los efectos negativos del cuidado. Pasemos a analizar por separado cada uno de ellos. Al analizar las diferencias entre personas cuidadoras y no cuidadoras de forma separada en hombres y mujeres, para posteriormente comparar dichas diferencias en ambos sexos, se están comparando personas del mismo sexo y, por tanto, expuestas a una misma experiencia de socialización, es decir, paradójicamente se está controlando por la variable independiente que se quiere estudiar (el género). Por tanto, si se hubiesen comparado cuidadoras y cuidadores, de un lado, y hombres y mujeres de la población general por otro, es posible que fuesen mayores (y del mismo signo) las diferencias de género en la población cuidadora y entre ésta y la población no cuidadora. La revisión sistemática de Pinquart y Sorensen (revisión y metaanálisis de 229 estudios) analiza las diferencias de género en personas cuidadoras de mayores de 60 años, en la salud fı́sica y psı́quica, estresores primarios y apoyo social. Dicha revisión, en lo que respecta a las consecuencias sobre la salud, pone de manifiesto una mayor presencia de carga subjetiva y depresión en las cuidadoras, mientras que es menor el bienestar percibido y también la salud fı́sica percibida. Dichas diferencias se califican, en función de la magnitud del efecto, como pequeñas (sobrecarga y depresión) y muy pequeñas (el resto), y según los autores son menores que las que cabrı́a esperar por las teorı́as de género. Al comparar dichas diferencias con las halladas en muestras de población no cuidadora, los autores encuentran que las diferencias de género en bienestar subjetivo no son significativamente distintas, pero el resto sı́. Al controlar por carga objetiva de cuidado, se reducen las diferencias (aproximadamente en un tercio), pero no se eliminan ni se invierten. Esta disminución la aprovechan los autores para afirmar que es muy probable que la carga objetiva tenga mucha más relevancia que los roles diferenciados según sexo en la explicación de las consecuencias negativas del cuidado, cometiendo desde nuestro punto de vista un error de principiante al confundir un más que probable factor de causalidad indirecta con una variable de confusión, quizá atraı́dos por los cantos de sirena del supuesto predominio de las teorı́as del estrés y del afrontamiento (basadas en los planteamientos de Lazarus y Folkman), frente a las teorı́as de género. Si bien en el artı́culo de Larrañaga et al se indica que las diferencias de participación e implicación se deben a la socialización diferenciada según sexo, y que explicarı́an una parte del impacto negativo del cuidado, se deja en el aire el hecho de que las diferencias observadas desaparecen al analizar estratificadamente por carga objetiva de cuidado, corriendo el riesgo de que el lector interprete que en realidad el género es un factor de confusión, como intentan deslizar Pinquart y Sorensen. Parece que las diferencias de género en las consecuencias negativas del cuidado no retribuido no son tan grandes como cabrı́a esperar de la interpretación de las teorı́as de género, ni tan pequeñas como lo que queda al controlar por carga objetiva. Parece ser que, si no todas, muchas son especı́ficas de la población cuidadora. Y parece que es bastante probable que haya otras razones, además de las ya demostradas de participación e implicación femenina en el cuidado por socialización diferenciada, que ayuden a explicar las diferencias. En este sentido, sirva a modo de ejemplo la clásica (y recurrente por no resuelta) cuestión de las posibles diferencias en las estrategias de afrontamiento de cuidadoras y cuidadores. |
| Starting Page | 566 |
| Ending Page | 567 |
| Page Count | 2 |
| File Format | PDF HTM / HTML |
| DOI | 10.1016/j.gaceta.2009.05.001 |
| Alternate Webpage(s) | http://www.gacetasanitaria.org/index.php?p=revista&pii=S0213911109002155&tipo=pdf-simple |
| Alternate Webpage(s) | https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2009.05.001 |
| Volume Number | 23 |
| Language | English |
| Access Restriction | Open |
| Content Type | Text |
| Resource Type | Article |